miércoles, 19 de mayo de 2010

Nuestra Sombra

Nuestra sombra, es sin duda, nuestra mejor compañía.
Pues nunca ha de abandonarnos.

Muchas veces se muestra pequeña,
Para hecernos sentir grandes;
Mas otras, nos acomete con su grandeza,
No sin más presumir cuán grandes podemos ser.

Ella es quien ha sabido escucharnos siempre.
Ha sabido, desde su silencio, darnos las mejores respuestas.
Nos ha hecho sabios ante nosotros mismos.
Nos ha legado su sabiduría.

Incluso en las más vastas penumbras,
Ha permanecido, oculta quizá,
Mas ha de vigilarnos siempre.
Presente en su ausencia, ausente en su presencia.

¡No niegues tu sombra viajero!
¡Ella nunca os ha negado vustra compañía!

¡Aprended a hablar con ella!
¡Aprended a caminar con ella!
Nunca dejará huella tras su paso,
Dejará que solo, pero acompañado, recorras tu camino.

¡Oh valerosos arqueros!
¡Nunca disparéis flechas a tu sombra!
¿Pensasteis alguna vez herirla?
¡No! ¡Pues es el mero espejo de tu bravura, de tu invulnerabilidad!

Sombra, sombras, antítesis de luz,
La luz ha de abandonarnos,
¡Mas tú, en su ausencia, más grande eres!
Piadosa sabiduría, ¡envuélvenos en crisoles!

Nosotros, los altivos, los elevados,
Nunca presumamos de nuestra sombra,
¡Pues la empequeñesiaríamos!

Haced de vuestra sombra, confidencialidad.
Haced de vuestra sombra, sabiduría.
Haced de vuestra sombra... ¡luz!
¡Ilumináos! Pues ella nunca ha de abandonaros.

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