miércoles, 19 de mayo de 2010

Desde el olvido

Desde el recuerdo trato de olvidarte,
Y desde el olvido trato de recordarte.
Nada preciso llega a mi conciencia
Más que tu imagen.
En el lento despertar del alba,
Exageradas formas vienen a mi encuentro.
No son mas que flores marchitas,
Lapidando este cuerpo.

Me elevo por las noches,
Presiento que cada instante
Es una condena perpetua
A una nueva mañana que aun no llegó.

Entre dolor y el placer
Debo, antes, sentir.
Me inclino hacia el dolor,
Pues así el placer, aun más placentero será.

¿Acudes a mí por algo en particular?
¡Pero qué tan particular cuestión!

¡Regocíjate en tí misma querida!
¿Tienes los ojos cerrados?
Los míos se han abierto hace ya tiempo,
Por tal, he elegido ya mi camino.
Pacientemente lo recorro,
¿Por qué tanto apuro?
¿Hacia dónde te diriges con tanta prisa?
¿Estás en busca del fin?

Pequeña, no hay fin ni principio.
Procúrate evitar todo placer,
Conocerás otras formas,
Que sólo yo he descubierto.

No podré darte pistas,
El amanecer se acerca,
Debo retornar a mi lecho de ensueños,
Quizá mañana, vagando entre muertos me encuentres.

Trata de recordarme desde el olvido,
Y solo desde el recuerdo me olvidarás.

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