miércoles, 19 de mayo de 2010

Guardianes de la vida

¡Ay fatuas convicciones!
¿Qué han hecho de los hombres?
¡Los han obligado a elegir!
¡Discriminadoras por excelencia!

¡Pobres tontos incrédulos!
Aquellos que se profanan,
Aquellos que se jactan de ser,
¡De tener ideologías!

Mas otros,
Atormentados por los fantasmas de la indecisión,
Cobardes los llaman.

¡Ay! Que inoportunos prejucios...
Cuántos dieron su vida por tontas causas.
Mas nosotros, egoístas somos nombrados.

Bebed del agua de la vida hermano...
¡De la más cristalina agua!
¡Que las sucias corrientes de las causas,
No contaminen tu pureza!

Mantenéos al margen del río,
Mas no tan cerca...
Que su cauce no te arrastre,
¡No te lleve hacia mares de perdición!

Si hermano, esos mares enmascarados,
Esos mares seductores, casanovas...
Mares de convicciones que no llevan a ningún Océano.

¿Egoístas nosotros?
¿Nosotros los solitarios?

¡Fijad vuestra vista en vosotros mismos!
¡Ustedes, entusiastas de las calamidades!
¡Despreciadores de vidas ajenas!
¡Amontonan ceros para multiplicase!

¡Mas nosotros siempre seremos unos!
Egoístas, solitarios, errantes.
Sin origen, sin destino.
Guardianes de la vida.

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