¡Jueces impíos!
¡Sí, vosotros, quienes os juzgáis de holgazanes!
¡Vosotros, tediosos manipuladores del deber!
¿Os aconsejáis ser rutinarios cual vosotros sois?
¿Habéis pensado siquiera que sería del mundo lleno de gente cual vosotros?
¡Nosotros, los ociosos, hemos de ser tan necesarios!
¡Dámosle belleza a la vida!
Poetas, músicos, pintores, artesanos.
Mas ustedes nos tratáis de bohemios...
Nosotros hemos descubierto el verdadero sabor de la vida,
Hemos de saber desarrollar nuestra tarea encomendada.
¡Mas vosotros! ¡Máquinas de producción estatal!
¡Profesionales de la nada!
Apreciad nuestra ociosidad, nuestra productividad.
La holgazanería dejadla a los holgazanes,
Mas no os confundáis con mediocres, con calaña.
Ejerced vuestra profesión, cumplid horarios,
Vanaglóriate de vuestra remuneración.
Mas dime: ¿has conseguido comprar tu felicidad?
Bien por tí. ¿Cuánto te durará?
¿Cuándo irás por una nueva?
¡Dejad! ¡No respondáis!
Respuestas vanas no son de mi agrado.
Debo marchar, mas antes dejaré un consejo:
Vuestra profesión, rara vez es vuestra vocación.
Si decídes por la primera, trata de quererla, haz lo posible por llevarte bien con ella.
Mas de la segunda, será ella quien decidirá por tí, quien se presentará.
No la rechacéis. Rara vez llama a nuestras puertas.
Y más raro es que ambas se reconozcan como la misma.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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