sábado, 29 de mayo de 2010

A los poetas

¡Sacrílegos poetas que encomian el Amor!
¡Queréis embellecer lo bello en sí!
Tarea demasiado fácil...
¿Habláis desde la necesidad?
¡Mas creo yo que lo hacéis desde la necedad!
¡Miradme!
¡He dejado hace tiempo de admirar banalidades!
Lo que es en sí, es en sí,
Nada lo cambiará.
¡Es todo simbología que usasteis!
Justificar, adaptar, recrear, coaccionar.
¿Acaso te has preguntado por qué?
Es sabido, no tenéis respuesta.
¿Habéis llamádome adulador?
Habéis equivocádote hasta los huesos,
¡Pues vengo a abrir vuestros ojos!

Mas debo de callar,
Este mundo no me corresponde.
¡No! ¡Nunca he de callarme!
¡Este soy yo!
¡No he arrojado una, sino dos piedras!
¡Vedme, he usado ambas manos!
¡Y aquí las levanto!
El pez ha muerto por la boca...
¡Mas yo, he de abrirla aun más!
¡He de devorarlos!
¿No teméis?
¡Ea! ¡Saberos que carne putrefacta no como!

¡¿Veis poetas como he hablado?!
¡Así deberos de hablar vosotros!
Abrid y haced abrir los ojos...

Dejad, mis palabras hablan desde la tiranía.
Haced lo que vosotros queráis.
Debo marchar, mas antes dejaré una máxima a mis oyentes:
“Quien da consejos, ha de comportarse como un tirano,
Pues priva de toda experiencia”

No hay comentarios:

Publicar un comentario