viernes, 16 de julio de 2010

Niño Destino

¡Oh errantes hombres maduros!
Se jactan de tanta madurez; ¿de qué les ha servido?
¡Incluso el fruto más maduro también se ha caído del arbol del conocimiento!
Aprended del niño que en sus travesuras hay inocencia aún...
Aprended del niño que no duerme por las noches y a nadie deja dormir;
¿Es acaso el destino un niño?
¡Con cuan gran orgullo este niño Destino comete sus travesuras sin arrepentimientio!
Aprended hombres maduros a mamar la leche más dulce de la madre Sabiduría como lo hace el niño Destino.
¡Cuan pocos pueden ser padres del niño Destino!
Mas cuantos, ¡muchos, muchos! son hijos del niño Destino.
Incontables son los que envejecen y mueren por no poder volver a ser niños;
ya no saben hacer travesuras con inocencia, y dilatan con total impunidad sus actos.
No han sabido perder su vanidad, ¡y quieren elogios!
¡Mas que le importa al niño los elogios!
¡Con cuanta seriedad, grandeza e inocencia comete el niño sus travesuras!
Aún con más grandeza recibe el castigo, llorando por fuera y riendo por dentro, ¡planeando otrora travesura!
¡Aprended hombres maduros a ser nuevamente niño!

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